“Gobernar es fácil”, una idea de programa para La Sexta

(Escribí esto el 26 de mayo de 2014, después de las elecciones europeas. Pretendía reflexionar sobre la influencia que la televisión había tenido en el éxito electoral de Podemos y Pablo Iglesias. Por alguna razón no llegué a publicarlo. Pero hoy, 13 de noviembre de 2014, me entero de que Esperanza Aguirre está haciendo un casting televisado para las alcaldías vacantes por los numerosos casos de corrupción. La realidad me adelanta por la derecha, así que publico el post olvidado aprovechando la circunstancia)

PODEMOS

Acabaron las elecciones europeas de 2014 y el gran triunfador ha sido un partido que no existía hace un año: Podemos.

Tiene mérito. Podemos no ha tenido publicidad por parte de los medios de masas, si exceptuamos las apariciones de su líder Pablo Iglesias en las tertulias de La Sexta. El éxito del partido se ha debido sobre todo al nuevo boca-oreja que son las redes sociales.

Podemos hizo una campaña modestísima, financiada a través de crowdfunding. No sé si he leído que les costó 200.000 euros. Pudieron presumir de que no deberían favores a los bancos, porque no les habían pedido créditos para la campaña.

Pero nada de esto ha sido suficiente para evitar que más de un millón de personas les confiara su voto. Podemos ha surgido en un momento en que la gente necesitaba una propuesta así, y ese es un mérito de sus líderes e ideólogos.

LA SEXTA

Podemos tiene unas cuentas transparentes y públicas, y no deben dinero a los bancos, como hemos dicho. Pero Podemos sí le debe un favor a alguien: a La Sexta.

Resulta en extremo improbable que Pablo Iglesias hubiera tenido esta proyección mediática de no haber aparecido con frecuencia en los debates y tertulias de la cadena, defendiendo desde esas tribunas sus posiciones de izquierda frente a contertulios de signo opuesto.

Yo me fijé en él gracias a esos programas. Luego le vi en su programa de Internet, LaTuerka y le seguí en Twitter. Pero el primer contacto, y el más importante, fue en televisión.

Es curioso que un producto televisivo haya terminado siendo un exitoso proyecto político. Estamos acostumbrados a que la televisión cree personajes de fama efímera, que durante un tiempo alimentan las audiencias y luego desaparecen y son sustituidos por otros. Pero Podemos se ha convertido en un ente con vida propia y por ahora parece que les va muy bien.

GOBERNAR ES FÁCIL

Si yo fuera directivo de La Sexta estaría cavilando ahora mismo.

Crear formatos televisivos es un trabajo arduo, y muchas veces infructuoso. Cuesta saber qué va a ser del gusto del público. Y mira como, de pronto, más de un millón de personas muestran su predilección por alguien que apareció en una tertulia política ¿No es bastante explícita esta encuesta?

Lo que significa es que existe un interés significativo por los debates políticos en televisión.

¿Por qué no aprovechar este interés? Podríamos usar la experiencia de Podemos para imaginar un concurso en el que la audiencia elija líderes políticos.

Se presentarían dos equipos con puntos de vista enfrentados respecto a algún tema de interés general.

Habría un ponente, que daría la cara y defendería sus argumentos frente al público. Cada ponente tendría un equipo de documentación que le ayudaría a buscar información en la que apoyar su discurso.

Durante una semana, ambos contendientes discutirían sobre el tema.

Es frecuente, en los debates, arrojar cifras que es imposible contrastar. Cuando esto ocurriera, el equipo rival tendría derecho a solicitar una comprobación de esos datos, y a oponer los suyos si los hubiera. En última instancia, un jurado de sabios decidiría la validez de los mismos.

Los argumentos falaces serían penalizados.

El público votaría cada día a los ponentes. Para el día siguiente, el ponente perdedor eligiría un nuevo tema para presentar y discutir al día siguiente.

El fin de semana, en la gran gala, se declararía un vencedor. Y se incorporaría un nuevo equipo rival para la semana siguiente.

El premio final del concurso sería una dotación económica y publicitaria para hacer una campaña electoral. En las siguientes elecciones, se formaría un partido en torno al equipo ganador y se le facilitaría el apoyo logístico necesario para competir en igualdad de condiciones con los otros partidos.

NUESTRO HOMBRE EN EL CONGRESO

Si el pueblo les otorgara su confianza, al final tendríamos algunos nuevos parlamentarios a los que la gente conocería bien. Conoceríamos su capacidad para argumentar, sus ideas políticas, e incluso su forma de ser particular. Se podría incluir en las condiciones del concurso que los ganadores tuvieran una presencia semanal en televisión para ser preguntados acerca de su experiencia parlamentaria durante la semana. La gente podría hacer preguntas desde su casa vía Twitter o SMS.

A los cuatro años, ya liberados de su origen televisivo, les volveríamos a votar – o no. Habría otros candidatos televisivos listos para hacer campaña y demostrar su valía. El Congreso dejaría de ser ese lugar aburrido donde la gente sestea mientras acumulan privilegios para la jubilación y se somete borreguil a la disciplina de voto.

El programa se podría llamar “Gobernar es fácil”. Porque gobernar no es difícil, si se gobierna para el pueblo, con transparencia, usando palabras claras y sin intereses ocultos.

Ah! Y La Sexta se convertiría en un verdadero servicio público.

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Pablo Iglesias y el derecho a llevar armas

No creo que sea justo atribuir al Pablo Iglesias político y líder de Podemos unas ideas expuestas en un show televisivo de hace dos años.

En 2012, un Pablo Iglesias ajeno a su futuro político ejerce de monologuista en un programa de TV llamado La Tuerka. En esos breves vídeos, Iglesias hace apuntes sobre temas muy diversos. El que muestro aquí se ha hecho muy popular, ya que hay personas que al verlo concluyen que el futuro líder es partidario de la posesión de armas, como si de Charlton Heston se tratara.

Parece que hay personas incapaces de seguir el discurso bien trenzado del hoy famoso tertuliano, o simplemente no pasan del provocativo título del vídeo (El derecho a portar armas es una de las bases de la democracia). Y también un nutrido grupo de gente que tiene ganas de encontrar cosas que afearle, sean o no ciertas.

Para empezar, las intervenciones televisivas de Pablo Iglesias en 2012 eran más ligeras y provocativas que las de hoy. Pero entonces este hombre no tenía las expectativas de todo un país tras de sí, y podía permitirse ser un poco frívolo y bromista en sus intervenciones.

Contextualizar las cosas sirve para ponerlas en su justo sitio, así que he extraído el texto de la famosa intervención para analizarlo frase a frase en busca del sentido último de la pieza completa.

Empieza un risueño Iglesias:

“Una de las grandes falacias del siglo XX ha sido acusar a la izquierda de ser antiamericana. Podríamos recordar aquella memorable escena de ‘La vida de Bryan’, qué nos han dado los romanos, para preguntarnos hoy qué nos han dado los estadounidenses. Y entonces podríamos responder que nos dieron a héroes del pueblo como los mártires de Chicago y con ellos el Primero de Mayo, que no es poco, que nos dieron el jazz, que nos dieron cineastas y películas maravillosas, que nos dieron a la Brigada Lincoln, que combatió en España por la democracia, que nos dieron a Malcom X, Huey Newton y, por qué no decirlo, nos dieron también el baloncesto y a Marilyn Monroe cantando el ‘Cumpleaños feliz’. ¿Quién no ha fantaseado alguna vez con ponerse en la piel de JFK mientras la novia de América, con una sensualidad que erizaría la piel de cualquiera y, desde luego, la de este presentador, te dice eso de ‘Happy Birthday to you ‘?”

Hasta aquí, el reproche más consistente al discurso de Pablo Iglesias es el que le hacía una feminista respecto a la referencia un tanto babosa a la figura de Marilyn Monroe. En todo caso, no es más que una complicidad del presentador, como él mismo se denomina, con su público.  Pero sigamos:

“Pero además de todas estas cosas, los Estados Unidos han dado una tradición política y una Constitución digna de interés para cualquier socialista o para cualquier interesado en la emancipación. Hoy en este monólogo voy a reivindicar el derecho de todos los ciudadanos americanos a llevar armas – lo voy a reivindicar por lo menos en términos teóricos – establecido por la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos aprobada en 1791.”

El escándalo se forma a a partir de la frase en negrita, sin parar cuentas en su intención provocativa, que queda evidenciada y matizada en su frase siguiente (“por lo menos en términos teóricos”). Incluso hay quien obvia la referencia a los ciudadanos americanos para concluir alarmado que Pablo Iglesias está a favor del derecho a portar armas.

La realidad es que Pablo Iglesias, en su calidad de politólogo, se propone explicar qué llevó a los Padres de la Patria a decidir que existiera ese derecho, chocante desde l perspectiva de nuestra tradición europea.

“Algunos piensan que este derecho es un anacronismo que explica que adolescentes pajilleros y frustrados provoquen una matanza en su colegio porque se sienten marginados o porque las cheerleaders no les hacen caso, o que un padre de familia blanco, anglosajón, protestante y gordo por comer crema de cacahuete dispare a un negro de condición humilde porque está penetrando en su propiedad.”

Hay quien piensa que el derecho a portar armas es anacrónico y solo sirve para provocar desgracias, dice Pablo Iglesias con un tono más bien jocoso, para continuar con la parte seria de su discurso:

“Pero estos casos, nada infrecuentes, por desgracia, son solo síntomas de una sociedad enferma, y nada tienen que ver con un derecho, el de portar armas, que es una de las bases de la democracia. Si algo sabían los patriotas americanos que expulsaron a los ingleses, es que la democracia es incompatible con el monopolio de la violencia por parte del Estado que inventó el absolutismo europeo. La democracia es tal si el poder está repartido, y si la base del poder es la violencia, el pueblo no puede delegar el fundamento de la soberanía. “

Cabe reflexionar sobre las dos últimas frases. Pónganlas en perspectiva: Iglesias explica el punto de vista de los patriotas americanos, que habían comprobado en carne propia que no se puede tener soberanía si las armas sólo las tiene el otro bando. El silogismo último (democracia = poder repartido) + ( base poder = violencia) –> (pueblo + armas = soberanía) explica la razón de la Segunda Enmienda, para nuestra información. No necesariamente la opinión última del comentarista.

Contextualizar un discurso es básico para comprenderlo. Asumir que es Iglesias (no ya el político de hoy, ni siquiera el presentador de 2012) el que asume las ideas de los americanos de 1791 es ir demasiado lejos. Quizás sería mejor preguntarle hoy directamente, para saber qué piensa. En 2012, el que hablaba era el profesor en su faceta de comunicador.

“¡Cómo cambiaron las cosas en algunos barrios de California cuando el partido de los Panteras Negras, amparándose en la Constitución, empezó a defender a sus comunidades patrullando armados los barrios. Hicieron falta toneladas de droga y mafias apoyadas por el Estado para acabar con ellos. Como dijo Huey Newton: “un pueblo desarmado puede ser reducido a la esclavitud en cualquier momento. ¡Dios bendiga a América!”

Para terminar su monólogo, el Pablo Iglesias profesor expone el caso de los Panteras Negras, como demostración práctica del uso del derecho a portar armas (y de la reacción del Estado, que usó la guerra sucia para someter a aquellos miembros del pueblo americano a pesar de las garantías de su Constitución).

Debo decir que estoy sorprendido de las reacciones que provoca este vídeo. Hay temas complicados, sobre los que es fácil hacerse composiciones equivocadas por falta de información o simple incapacidad para comprender la existente. Pero el vídeo es sencillo, es un divertimento televisivo con una interesante dosis de cultura política. Yo no había pensado nunca por qué los americanos tienen esa querencia por las armas, hasta que vi esta explicación que propone Pablo Iglesias. Ahora creo entender por qué para ellos las armas forman parte de una tradición controvertida, como puede serlo la tauromaquia en España.

En resumen, no creo que sea justo atribuir al Pablo Iglesias político y líder de Podemos unas ideas expuestas en un show televisivo de hace dos años.

Good News, de Randy Newman

Mi historia con esta canción es curiosa. La oí en los créditos de una película de Disney a la que no presté mucha atención. En aquella época tenía un crío y me tragaba una cantidad insana de películas de dibujos animados. Intenté quedarme con el título de la película, con la idea de buscar la canción más tarde.

La película era James y el melocotón gigante, una película de 1996 basada en un libro de Roald Dahl. Llegué a averigüar que la canción se llamaba Good News, y que era de Randy Newman, un compositor que me gustaba mucho desde que descubrí un tema suyo llamado Short People. Se daba la circunstancia de que Newman era prácticamente un compositor de la factoría Disney, para el que ha creado  muchas bandas sonoras.

Tras unos meses encontré una copia en eMule, y la conservé aunque tenía algunos defectos de codificación. Y ésa es la versión que he tenido y he escuchado durante años. Ahora la he encontrado en Spotify, y también en YouTube. Pero en aquellos tiempos no era tan fácil.

La canción me recuerda al estilo de Ray Charles, esas canciones optimistas a caballo entre el Gospel y el Rithm’n’Blues. Es un tema que uno debería escuchar dando brincos por la habitación. De hecho, formaba parte de una selección que usé durante mucho tiempo para levantar a la familia por la mañana.

Once upon a time there was a vulture and a hog
Livin’ in a house upon a hill
Had this little boy who lived with them
And they worked him like a dog
With any luck, they’d have him up there still
‘Long came a magic man with a magic bag
Full of nasty little green things in a funky old rag
He said, “Boy you may not know it but this here’s salvation you see.”
Son, you’re going down in history
Good news is blowin’ in your window
Good news is knockin’ on your door
Good news is comin’ round the corner
Good news is rollin’ ‘round your floor
Where can all my troubles be?
Must be good news chasin’ me
Good enough to set everybody free
Good news, good news, good news
(Good news)
There were bugs in the garden
Didn’t have a clue
That everyday their life was on the line
They wanted to get outta there
But they didn’t know what to do
Their little brains is workin’ overtime
That all changed one sunny day
That little boy dropped by to say
If we all work together, we make out okay
Good news, good news, good news
Gotta roll down a mountain
Flew over the sea
Facin’ death and danger on their way
But together they had made it
And they’re where they wanna be
They love each other more and more each day
They care about each other
Good news is sweepin’ cross the country
Good news is spreadin’ all around
Good news is hittin’ in the city
Good news has sprung up in the town
The things that used to hurt before
They don’t hurt ‘em anymore
‘Cause they know there’s somethin’ good in store
Good news (Good news)
Good news (Good news)
Good news (Good news)
Good news (Good news)
Good news (Good news)
Good news
Good news
Good news
Comin’ down the chimney
Good news
Knockin’ on my door
Good news
Leavin’ through the window
Good news
Can’t take no more
Good news
Spreadin’ o’er the country
Good news
For the young and old
Good news
Goin’ round the world,now
Good news
Too hot to hold back
[Repeats]
Good news (Good news)
Good news (Good news)
Good news (Good news)
Good news (Good news)
Good news (Good news)
Good news
Good news
Good news!